La comprensión se traduce en vivir simultáneamente una doble actitud: fluir y responsabilizarse. Por un lado, se deja de ver la vida como "algo" que corre en paralelo a nosotros, para reconocerla como nuestra verdadera identidad; si somos vida, no cabe otra actitud sabia que la de fluir con ella. Por otro, no podemos dejar de responder a lo que la vida nos presenta: esta es la fuente de la responsabilidad, que se traduce en acción.
La acción sabia es, por tanto, un fluir que responde a cada situación. Y lo hace desde la consciencia de unidad. Es una acción caracterizada por el amor o certeza de no-separación y la gratuidad o desapropiación. Dejo de actuar como un yo separado, que intenta que la realidad obedezca a sus planes y se cumplan sus expectativas, para vivirme como cauce o canal por donde fluye el amor y la gratuidad de la vida, que se plasma en una acción apropiada.
***
Como cada cual puede experimentar, encontramos en nosotros dos lugares: la mente que piensa y Algo que la observa. Ese Algo es el Testigo. Esto me parece tan evidente que si en nosotros hubiera solo pensamiento ni siquiera sabríamos que estábamos pensando. Además de pensamiento, hay otra instancia que se da cuenta de que pensamos. Dicho de otro modo: el Testigo es el que nos hace reconocer que no somos esa voz que habla en nuestra cabeza. [...] La experiencia de ese otro lugar se revela fundamental en el proceso de crecimiento de la persona, de la liberación del sufrimiento mental y de la comprensión de lo que realmente somos. [...]
Cuando vamos haciendo la experiencia de pasar del yo al Testigo estamos dando un paso decisivo en ese camino de comprensión. Y puede darse que, en la medida en que vayamos acallando el "griterío" de nuestra mente, en el silencio, notemos que hay Algo en nosotros que nos invita a confiar. Si seguimos abiertos a ello, es fácil que escuchemos una voz que susurra incansablemente en nuestro interior: Confía. [...] Como el amor, la alegría, la gratitud..., la confianza es un arte. Lo cual indica que se puede cultivar. Y que crece en la medida en que la practicamos. Al entregarnos a la vida, en la aceptación profunda, experimentamos que la confianza no defrauda: hay un Fondo que nos sostiene en todo momento; ese Fondo es lo que somos.
(Profundidad humana. Fraternidad universal. Desclée de Brouwer, 2022.)